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lunes, 16 de julio de 2012

Cosas sencillas

  A simple vista, lo que se puede observar en la imagen adjuntada es un manojo de cebollas. Algo tan simple, pero tan lleno de complejidad...y a su vez envuelto por el misterio de lo que significa la vida.
  Producto del paso del tiempo, de la inversión en valores intangibles y tantas veces olvidados y denostados, como pueden ser la luz del sol, las oscuras noches y sus baños de luz de luna, el agua de las lluvias, y las esperas en los momentos de sequia, el trasiego del viento, y los momentos de calma y de esperas.
  Antaño sembradas y germinadas con mimo. Tierra labrada con dedicación, quedando a merced del paso del tiempo, esperando al momento mágico de la creación.
  Capacidad de sorprender, de traer el recuerdo de lo sencillo, de dirigir los pasos errantes hacia el camino que tanto tiempo buscaste.
  Estas palabras no son las nanas de la cebolla del maestro Miguel Hernandez. Ni tan siquiera tienen pretensión alguna de ser moraleja.
  Tan solo, que al morder esas cebollas, su dulce sabor no me hizo llorar, sino recordar de donde venia, y hacia donde quiero llegar. Que no se trata de llegar a ningún sitio en concreto, sino de seguir caminando, avanzar, siempre avanzando. Hasta que el tiempo decida que llego ese momento. El ciclo de la vida.
  Podrán inventar maneras, decir que las cosas son así, porque son como tiene que ser. Podrán ponerle eufemismos,...pero vivir y existir es más sencillo de lo que quieren hacerte creer.
  No quiero plural de cortesia, ese de palmadita en la espalda...¡lo siento chaval!...es que las cosas estan así de mal...
  Que unas simples cebollas me recordarón que la sonrisa y la alegría no se pueden comprar. Que no existe moneda para pagar tu puñadito de sueños.
  Que la tierra es lo que es...a través del paso inexorable del tiempo, y de la representación real de esa extraña ilusión que en ocasiones es la vida.


  14 de Julio de 2012. Mike in the whirlwind.